Mucho se habla por estos días de la gripe A también denominada N1H1, en esta ciudad (Buenos Aires) que entre otras cosas el mediatisismo parece el dogma de todos, aún así la desinformación en cuanto a la enfermedad es una constante en medios e instituciones. La gente no sabe que es, no le importa o cree que es una moda más que pasará ni bien termine la estación.
Las reacciones y comentarios de las personas frente a la emergencia sanitaria han sido diversas, para algunos la situación es de paranoia total, usan tapabocas (barbijos) todo el tiempo y miran mal a quien tose o estornuda en el bus o en el subte, porque cualquiera puede ser portador del mortal virus. Otros afirman que no hay nada de que preocuparse y que todo esto es un montaje del gobierno para ocultar otras cosas que pasan. Aún así en el país de los y las mediáticos la carencia de veracidad abunda. Los noticieros tienen gran parte, por desinformar y por ridiculizar la situación.
Personalmente tengo buenos hábitos de limpieza, mucho antes de que se anunciara la presencia del alcohol en gel ya lo usaba, mas como cuestión práctica debido a que no en todas partes hay agua y jabón que como una obsesión por la limpieza. Seguí la mayoría de recomendaciones que dió el gobierno de la ciudad para evitar el contagio tratando de llevar mi vida común, siempre que llego de la calle me lavo las manos al igual que antes y después de comer, ahora creo que me faltaron cuidados porque me contagié, cómo? no tengo ni la menor idea.
Para el viernes ya estaba poseída por el puerco, tenía tos y dolor muscular en toda la espalda, pensando que se trataba de un resfriado estacional ( desde que vivo en Bs. As cada invierno me resfrío) me abrigué un poco más antes de salir a un par de reuniones con amigos. Para las 3am del sábado que regresé a casa ya el dolor era bastante intolerante, siguiendo las recomendaciones de no auto medicarse me acosté a dormir con la ilusión de que el sueño reparador me ayudara a remediar el dolor.
Cuando me desperté en la tarde del sábado tenía fiebre, tos y el dolor muscular no cedía, llamamos a un médico a domicilio de la suerte de prepaga que tengo, casi a media noche llego una doctora que con el respeto que merecen los médicos esta parecía sacada de alguna serie yanky de mediados de los 90. Me escuchó la tos, me revisó la garganta y como no llegué a superar los 38º de fiebre me recetó ibuprofeno para el dolor y la congestión nasal, dolores que para ella eran musculares debido a alguna posición. Para la tos Pulmosan. Tomé el ibuprofeno y a dormir.
El domingo me desperté mejor, la tos no cedía pero la fiebre y el dolor sí, para la tarde una vez los efectos del ibuprofeno se terminaron volvió la fiebre y el dolor, siguiendo la instrucción de la matasanos 1 tomé el ibuprofeno para la fiebre y el dolor “causado por la mala posición”, a la salida pidió prestado el baño por las dudas y preguntó por el alcohol en gel. Cuatro horas mas tarde la fiebre volvió a aparecer y ni tomando pulmosan la tos dejaba de incrementarse, dadas las circunstancias decidimos que si para la mañana del lunes estaba peor la llamada al médico sería pidiendo Tamiflu.
Lunes a las 11:45 llega el matasanos 2, este me miraba como bicho raro y se limitó a escuchar con el fonendoscopio la tos por la espalda. Sin nada más que decir formuló Tamiflú. A las 12:30 del día, una vez se lo entregaron a mi concubino comencé a tomarlo, cabe decir que a el no le ordenaron tomarlo también a pesar de estar con contacto con el virus tres días atrás. Los dolores que parecían sacados de una tortura demoníaca comenzaron a ceder al igual que la fiebre que alcanzó los 38,7º, para la noche parecía de nuevo una persona. Con el paso de los días empecé a sentirme mejor, pero los efectos secundarios de la medicina no se hicieron esperar, vértigo constante y nauseas. Para el miércoles llamamos nuevamente a la matasanos 3, con la idea de que me revisara y me dijera si lo que sentía era por el tamiflú o era por la gripe, está sabía menos que los anteriores y su recomendación (ojo a estas alturas no diagnóstico nada apenas sugirió) fue hacer vaporizaciones y sacarme una placa torácica si salían flemas por vías respiratorias.
Con este panorama tan alentador decidí ir al hospital de infectología de la ciudad y allí una vez me revisó el neumológo tuve tranquilidad y un diagnóstico profesional. Cuidado con los cambios bruscos de temperatura, comer muy bien para recuperar el sistema inmunológico, líquidos y vaporizaciones, ningún antigripal ni nada por el estilo. En una semana ir al médico para recibir el alta.
Recapitulando los síntomas que tuve fueron estos:
-Dolor en la espalda. Diferente al dolor por mala posición que antes había experimentado, las llamadas neuralgías.
-Dolor en los oídos. De una magnitud insoportable.
-Fiebre intermitente. Si bien la información difundida la gripe A levanta más de 39º, yo no llegué a este punto pero si presenté los demás síntomas, esto lo confirmamos llamando al 147 en donde parecen saber como distinguir la gripe N1H1 de un resfriado común.
-Tos. La tos era húmeda y no me causó dolor de garganta cosa que en los años anteriores con cada resfriado pasaba al punto de quedar sin voz.
-Inapetencia. Tomé mucha agua pero los sólidos simplemente no me apetecían.
Conclusiones:
-Ayuda médica tiene matasanos a domicilio, y no los informa ni les da dotación sanitaria para ejercer su profesión.
- Si esperaba otro día más posiblemente no estaría contando el cuento.
- En el 147 pueden dar orientación adecuada, mejor que los matasanos que me tocaron.
- Nueva obra social para el siguiente mes.

El homenajeado
Imagen vía Microsiervos.












